Juan Alves Fernández

Inicié mi vida laboral a los 16 años en la Cervecería La Fábrica, de Vilagarcía de Arousa, que pertenecía a mis tíos. Era un sitio peculiar, puesto que elaborábamos nuestra propia cerveza, y para ello, venía un maestro cervecero de Alemania todos los meses. Una experiencia increíble que compaginaba con mis estudios.

A principios de los 2000, me embarqué en la aventura juvenil de ir a trabajar a los hoteles de las islas. Estuve en Sa Païssa, que regentaba un reconocido hostelero orensano, en el que fui ascendiendo hasta la subdirección.

Dado que el trabajo en las islas era estival, lo alterné con trabajos en la empresa de mis padres, dedicada a la distribución mayorista de marisco gallego, además de gestionar la puesta en marcha de depuradoras de marisco en Cataluña.

En el año 2011 conozco a Xoan Cannas y comienzo a trabajar con él y su hermano en el restaurante Pepe Vieira. Tras una pequeña pausa para trabajar en el Celler de Can Roca en el año 2012, volví nuevamente a Pepe Vieira, lugar en el que estuve hasta 2019. Desde entonces, sigo ligado al mundo del vino.

Preguntas vinéfilas

1- ¿Qué tipos de vinos recomendarías a alguien que está empezando a hacerse vinéfilo?

Es la pregunta del millón y en realidad no existe la respuesta perfecta. Todos somos diferentes y tenemos obviamente gustos distintos, así que intentaremos dar una respuesta breve y siempre matizada, puesto que son respuestas genéricas y no siempre representará al futuro vinéfilo.

Aquí necesitaremos saber si somos bebedores de alcohol en alguna forma, puesto que de no serlo habrá que empezar poco a poco, con vinos muy afrutados y en ocasiones semidulces. Un buen Kabinett alemán es un punto de partida ideal, aunque si eres más patriota hay buenos semidulces de Chardonnay, o incluso alguna Godello o Verdejo jóvenes.

Si eres bebedor de cerveza (no entraremos en la compleja recomendación según tipos de cerveza), hemos de suponer que tu gusto por el bitter está más que claro, de modo que un vino vibrante hará las delicias… Ya sea un buen Albariño, un espumoso o un Ribeiro, tus espectativas serán cumplidas.

Ginebra y Vodka… Eres un bebedor sofisticado, así que los vinos deberán ir en esa línea. Los vinos blancos son lo tuyo. Espumosos, atlánticos, continentales… Los vinos blancos jóvenes son lo ideal, pero sin duda los espumosos serán tu bebida preferida.

Para bebedores complejos, habituales de los whiskys, lo suyo son vinos con cuerpo, maduros y bien estructurados. Burdeos, Ródano, Rioja… Clásicos dentro del mundo de las bebidas. Los vinos de largas crianzas te deleitarán.

El ron y sus bebedores les gustan los tintos golosos, frescos y sensuales. Aquí encontrarán gran placer en la degustación de Mencías maduros, Riberas del Duero crianza, Bobales jóvenes e incluso por Portos Tawny, pero un buen tinto de California les hará sentir muy cómodos.

2- ¿Vale la pena abrir una botella de vino si solo se van a tomar dos o tres copas por semana? ¿Cuál es la mejor manera de preservarlo?

Una pregunta muy recurrente, más de lo que se pueda pensar. El primer escollo es la oxidación de los vinos y con ello que se estropeen, de ahí que no suela merecer la pena abrir una botella si vas a tardar más de 3 días en volver a probar una copa. Cuanto mayor sea la cantidad de oxígeno en la botella más rápido se estropeará. Para evitar que ello ocurra, o por lo menos retrasarlo, podremos recurrir a Coravin, pero a no ser que lo que quieras beber sea una botella muy especial (generalmente vinos caros), lo desaconsejo. Los tapones y bombas de vacío serán tu mejor aliado en esta tarea, son muy eficaces evitando una pronta oxidación y a un precio muy asequible.

Teniendo en cuenta que una botella de vino son aproximadamente cuatro copas de vino, mi respuesta es sí, el placer de disfrutar del vino merece siempre la pena.

3- Prefiero vinos con poca sequedad o astringencia, ¿por qué tipo de uva/vino me debo decantar?

Hay un gran abanico de posibilidades con unas exigencias mínimas como esas. A la hora de elegir el vino deberemos elegir qué tipo de vino queremos beber, ya sea blanco, tinto, rosado o espumoso antes de proseguir. Los rosados siempre responderán perfectamente a nuestras exigencias dada su carga aromática. Los blancos que mejor nos encajan son blancos perfumados como las Godello, Malvasía, Verdejo o Chardonnay. Para los bebedores de tinto la Mencía, Bobal, Merlot o Cabernet Sauvignon son buenos puntos de partida. Los espumosos son el compañero leal, siempre a tu lado y que no suele defraudar, pero aun así los espumosos rosados serán los que más feliz te harán.

4- Quiero regalar un vino, ¿qué debo tener en cuenta para elegir el vino ideal?

Es difícil elegir un vino para uno mismo, pero aún más si es para regalar a alguien. Los gustos son algo muy personal, así que cuanto más conozcas a la persona más sencillo será acertar.

a) ¿Es bebedor de vino?

b) ¿Blanco, rosado, espumoso, tinto o dulce?

c) ¿Joven o con crianza?

d) ¿Cuál es mi presupuesto?

Saber responder a estas preguntas nos ayudará en la decisión correcta y en acertar con nuestro regalo.

5- ¿Frío o a temperatura ambiente? ¿Cómo sirvo mi vino?

Han corrido ríos de tinta ante este debate. Aquí habrá que tener en cuenta algo de gran importancia, y no es otra cosa que el hecho de que el frío esconde gran parte de los aromas del vino (y los defectos también). Dicho esto, analizaremos genéricamente tipos de vino.

Los espumosos son claros amigos del frío porque las burbujas son enemigas del calor y convierte a sus vinos en algo difícil a la hora de disfrutar. Lo ideal es servirlos fríos, pero en caso de ser un espumoso caro o de guarda siempre es mejor no pasarse con el frío para poder apreciar bien sus aromas.

Los vinos dulces y semidulces se sirven siempre frescos para evitar que se conviertan en empalagosos.

Los blancos jóvenes se disfrutan bien fríos, pero nuevamente nos encontramos que los vinos con más guarda a veces no necesitan tanto frío para disfrutar de sus matices.

Cuando nos enfrentamos a los tintos la cosa se complica, porque si bien lo ideal es servirlos a una temperatura de unos 15ºC será inevitable que en casa no esté a una temperatura ideal, de modo que tendremos que refrescarlos en una champanera, enfriadores o dejándolos un ratito en la nevera. Los vinos jóvenes son los menos propensos a verse afectados por la temperatura, en cambio los reservas y grandes reservas padecen en exceso el calor, puesto que se expresa demasiado el grado alcohólico y los aromas de crianza, como pueden ser las maderas, así que un toque de enfriado si lleva rato abierto no le viene mal para controlar los aromas y disfrutar de ellos.

6- ¿Es en realidad tan grande la diferencia entre un vino de 20€ y uno de 200€? ¿Es cuestión de calidad o de marketing?

En realidad, es en parte marketing y en parte calidad, pero hay muchos factores que intervienen a la hora de estipular un precio. Unos de los factores más determinantes suelen ser el nombre de la bodega y su posicionamiento como marca en el mercado, las parcelas de las que proceden las uvas (p.ej. En Francia la clasificación de los viñedos Grand Cru, Premier Cru, etc.), el tipo de viticultura ya que los vinos más naturales son más caros de producir, el método de elaboración, la añada (muchas añadas suelen tener menor producción, o ser excepcionalmente buenas), de cantidad de botellas producidas o de su disponibilidad en mercado y si es un vino de guarda ya que el hecho de tenerlos almacenados conlleva un gasto de control y de espacio utilizado, al igual que de riesgo.

Como comparación tomamos un Rioja Crianza 2016 suele rondar los 7€, en cambio un Rioja Gran Reserva 2010 fácilmente costará unos 50€. Aquí por el mero hecho de la guarda, sin comparar bodegas, viñedos, viticultura, método de elaboración ni disponibilidad en el mercado, observamos el incremento del precio, entonces un Borgoña Domaine Leflaive Montrachet Grand Cru 2004, que tiene sus fincas trabajadas en biodinámica, con una disponibilidad muy limitada en el mercado hacen que su precio ronde los 7000€ con mucha facilidad.

7- ¿Cómo sé que un vino está estropeado?

Hay varios factores que nos dicen que un vino está estropeado, nos centraremos en los más fáciles de identificar. Corcho: cuando al abrir una botella y a pesar de encontrar el corcho nuevo o en perfectas condiciones, al servir una copa detectamos un fuerte aroma a corcho. Esto se conoce también como infección por TCA del corcho, lo que provoca que transfiera esos aromas al vino y lo estropee. Avinagrado: este es más frecuente encontrarlo en una botella que lleva varios días abierta, pero a veces puede ocurrir que por alguna circunstancia esta sensación de avinagramiento suceda, aunque no siempre suele ser excesivamente fuerte sí se da como sensación desagradable cuando se traga o cuando el vino está a temperatura ambiente, ya que con frío es más fácil que pase desapercibido. Oxidación: esta es habitual en los vinos blancos de guarda y no siempre tiene que ser un defecto (en Jerez se producen los vinos con crianza oxidativa), pero nosotros nos centraremos en el aspecto negativo, el cual suele darse al dejar una botella de vino abierta por varios días, o porque es un vino joven que se guardó demasiados años. Humedad: este es un defecto más sencillo de identificar, aunque también suele ser uno de los menos habituales. El aroma a humedad suele hacerse presente en la nariz, aunque más evidente aún lo es en su paso por boca.

8- ¿Es cierto que los vinos blancos hay que consumirlos en el año en que salen al mercado?

Cuando se trata de vinos blancos jóvenes se recomienda su consumo durante los dos primeros años tras salir al mercado, a partir de los cuales empieza a perder facultades. Obviamente no es una norma fija aplicable a todos los vinos, porque depende del método de elaboración y del tipo de corcho que se utilice, algo que puede alargar su conservación y mejorar su evolución en botella. Además hay grandes vinos blancos de guarda, aunque estos suelen salir al mercado tras una crianza en bodega y afinado en botella. Un claro ejemplo de ello son los vinos Albariño, históricamente tratados como vinos de año, cuando han demostrado que gracias a su poderosa acidez son muy propensos a la guarda.

9- ¿Por qué hay vinos que no pertenecen a ninguna Denominación de Origen?

Estar o no adscrito a una Denominación de Origen es cuestión de la bodega puesto que no es un requisito para producir vino, únicamente se trata de someterse a las normas que rigen a las bodegas y viñedos por parte del organismo en cuestión y una manera de garantizar la calidad. Igualmente podemos encontrar bodegas que tienen vinos etiquetados bajo una o varias denominaciones de origen, pero que deciden sacar al mercado un vino sin Denominación de Origen, porque se trata de algún método de elaboración no regulado por las mismas o porque para ellas no reúne las cualidades que en su normativa se recogen, no por ello dejando de ser un vino de calidad. Por otro lado nos encontramos vinos producidos en zonas no amparadas bajo el reglamento de ninguna Denominación de Origen y obviamente saldrán sin etiqueta representativa de ningún consejo regulador.

10- ¿Qué vino recomiendas para fin de año?

El rey de las Navidades suele ser el espumoso, con el Cava como máxima expresión, pero en esta ocasión daremos un poco más de protagonismo a otros actores ilustres de nuestro panorama nacional, como lo es el Ribeiro. Mi recomendación es un Manar dos Seixas de Gallina de Piel Wines, un vino muy equilibrado y vibrante que no requiere de altos conocimientos del vino para poder disfrutarlo.

11- ¿Debo dejar respirar un vino antes de beberlo?

No suele ser necesario en la mayoría de los vinos, a excepción de los vinos de larga guarda, puesto que esos suelen ser los que más tiempo llevan en botella y suelen necesitar de unos minutos para poder expresar todos sus aromas, algo que suele solucionarse dejando reposarlo en copa o mediante una decantación para acelerar el proceso.

12- ¿Por qué en Europa mayoritariamente se embotella con corcho mientras que en el resto del mundo se suele utilizar tapón de rosca?

La respuesta es más sencilla de lo que pueda parecer. En Europa es donde se concentra la producción mundial del corcho, de modo que para poder utilizarlo en el resto del mundo tendrán que importarlo, con el sobrecoste de su uso y el riesgo de contaminación del corcho en el proceso y que con ello se estropease el vino si se llega a utilizar ese corcho. No por ello dejará de usarse el corcho para los vinos de guarda. Los tapones de rosca suelen usarse para los vinos jóvenes, puesto que su consumo será habitualmente más inmediato, además elimina la necesidad de usar sacacorchos, algo que provoca un alto consumo de este tipo de vinos en el ámbito del hogar por su sencillez de servicio.

13- ¿Qué tipo de vino recomiendas para un solomillo?¿Y para marisco?

Para el solomillo nos decantaremos por un vino tinto con estructura, como puede ser un Rioja o Ribera reserva, pero en esta ocasión recomendaré un Aragonum Selección Tinto, que tiene como base dos variedades como la Garnacha y la Syrah que dan vinos potentes y festivos que harán que disfrutes especialmente ese solomillo.

En el caso del marisco nos adentramos en tierra de blancos, con los vinos atlánticos como máximos dominantes, aunque cualquier blanco seco, con cierta acidez y floral puede ser buen compañero. Yo me decantaré por un Dunaria Rosado de la variedad Caíño Tinto, este rosado de Rias Baixas es un vino muy elegante, fresco y vibrante que sin duda te sorprenderá y maridará a la perfección.